Lecturas

miércoles, 3 de febrero de 2016

El Argumento en el Cine

La cultura y el arte son manifestaciones de pensamientos y experiencias humanas, y estas se manifiestan o materializan en el tema de las obras, lo que podríamos llamar "argumento". El amor, la violencia, el dolor, la soledad, la belleza... son temas que pueden ser tratados en muy distintos ámbitos artísticos: la música, la escultura, la pintura, el cine, el teatro, la literatura, etc. En definitiva, lo único que diferencia a las artes entre ellas es la forma en la que se representa el tema, adquiriendo un lenguaje y unos códigos propios o inmanentes a cada disciplina.

En el caso del cine, esto se manifiesta a través de las imágenes (cinematógrafo es una palabra compuesta proveniente del griego y que significa "imágenes en movimiento"). Los temas que aborda el cine pueden ser muy variados y obtener distintos tratamientos. Lo especial que tiene el cine, es que el autor (director) no comunica su mensaje al espectador únicamente a través de los diálogos, sino también a través de las imágenes (planos, encuadres, saturación, fotografía...) queriendo decirnos algo en cada momento, nada en arbitrario ni gratuito en el cine (por lo general al menos). Un ejemplo muy simple y muy actual: en Star Wars VII: El Despertar de la Fuerza, en la escena en la que Kylo Ren habla con Han Solo, cuando Ren ha tomado una decisión con respecto a que senda desea seguir (la del mal), el Sol se apaga, aludiendo alegoricamente a la extinción del Bien que este personaje pudiera albergar en su interior. 

Fotograma de Star Wars VII. La duda interna de Kylo Ren le corrompe
y le hace un personaje con volumen

Para disfrutar plenamente del cine hay que conocer su lenguaje y saber interpretarlo. Siendo el cine un arte, siempre queda un gran espacio para la divagación y la interpretación y puede que lo que nos haya intentado transmitir un autor sea otra cosa de la que nosotros hemos captado, pero esto no es malo, y hace que el cine sea un arte dinámico y plural, que no se anquilosa en una sola interpretación. 

Lo importante, ante todo no es sólo el tema del filme, sino el tratamiento y la forma, esto es lo que distingue a una buena película de una mala. Hay películas que plantean argumentos realmente potentes e interesantes, pero que luego no logran sacarle todo su potencial, ya que su puesta en escena es frágil y la fórmula no acaba de estar pulida (aquí entran en juego distintos apartados: guión, apartado técnico, dirección de actores, etc.), y por el contrario, hay películas que tratan temas banales, pero que consiguen funcionar por su excelente dirección, fotografía, decorados, etc. En definitiva, una película es un producto cultural orgánico, y dentro de la misma tienen que funcionar de manera mecánica todos sus elementos. 


Las películas de Christopher Nolan son un ejemplo claro de pedantería cinematográfica, que presuntuosamente nos presentan historias falsamente complejas de las que apenas se puede sacar una reflexión propia. Pese a todo, personalmente me gustan sus películas.

Pongamos en este caso, un ejemplo relacionado con los videojuegos (un arte que bebe de la influencia del cine). En Assassin´s Creed Unity uno de los temas principales que se aborda es el de la degeneración de los ideales en fanatismo. Esto se muestra a través de eventos aleatorios que se generan en el mapa y pequeños scripts que se pueden encontrar por las sangrientas calles de la París de la Revolución Francesa en la etapa del Terror (1793-1794). Es una idea ingeniosa, y desde luego un enfoque valiente, pero, atendiendo más a fines comerciales que artísticos, el videojuego acaba prestando más atención al desarrollo de una historia que es endeble, con evidentes fallos de guión y una subtrama romántica edulcorada e innecesaria, así como la puesta en escena de una ingente cantidad de personajes históricos que ni pinchan ni cortan, pero a los que se mete a presión para hacer bulto y generar expectativas.

La Libertad Guiando al Pueblo (1830) Eugéne Delacroix.
Que grande podría haber sido AC: Unity

En resumen, el cine alberga más que un simple entretenimiento y un ejercicio de sublimación, es toda una manifestación artística, con sus propios códigos y lenguaje, que requiere de nuestra atención y ejercicio activo del visionado. 

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