La Caída del Imperio Romano es la última producción de grandes dimensiones que se realiza de esta temática hasta el año 2000. Posteriormente habrá algunas producciones, como La Vida de Brian (1980), pero serán puntuales.
En el año 2000 Ridley Scott resucita al género con la grandiosa Gladiator, que emula la épica de las películas de los 50 pero con nuevos tintes contemporáneos. Fue una película aclamada tanto por crítica como por público, y no es para menos, porque es entretenimiento de las más alta calidad.
El estreno de Gladiator hará que renazca el género con gran potencia. Sin embargo, hay que mencionar un factor externo que hará resurgir al género y que nada tiene que ver con el cine: los atentados del 11 de septiembre de 2001. La masacre que tuvo lugar en el Wall Trade Center ese fatídico día marcaría el desarrollo de un nuevo orden internacional, caracterizado por la extrema vigilancia, la seguridad internacional a cualquier precio y la lucha contra el terrorismo. Fue un evento que conmocionó a occidente y que ha cambiado nuestra forma de ver el mundo desde la caída de la URSS. El cine, como manifestación cultural, tendió a retratar los miedos e inquietudes de una civilización, la occidental, que se veía amenazada ante un nuevo y peligrosísimo enemigo, el fundamentalismo islámico, encarnado en la organización terrorista Al-Qaeda. Este hecho constituye un choque entre civilizaciones podría decirse, y el cine encontró el más claro precedente histórico en la continua lucha que se dio entre Oriente y Occidente durante la Antigüedad Clásica.
Películas como Alejandro Magno (2004), Troya (2004) y 300 (2006) son manifestaciones claras de una mentalidad colectiva en plena ebullición, que ha hecho despertar la islamofobia y el antagonismo entre el mundo oriental y el occidental. No es ninguna casualidad que este tipo de películas surjan justo después de los atentados del 11-S.
Por tanto, tenemos siempre que recordar que el cine es un medio expresivo, un arte, y también es un producto social, que es reflejo claro de la sociedad que lo ha concebido. El cine muestra las preocupaciones e inquietudes de la sociedad de su tiempo, y es por ello que debemos siempre mirarlo desde un punto de vista crítico. Un ejemplo de esta nueva dinámica internacional es 300:
300 es simple y llanamente la traslación del militarismo norteamericano latente desde 2001 a un modelo histórico, la sociedad espartana del 480 a.C. El sacrificio de Leónidas en las Termópilas siempre ha sido un argumento recurrente en el arte, pero aquí cobra una nueva dimension, la propagandística. Es por eso que debemos tratar el análisis de una película desde el prisma del momento en el que se desarrolla, teniendolo siempre claro, porque sino queda descontextualizado y pierde una dimensión que nos permite saber mucho más de la misma. 300 no se puede entender sin el 11 de septiembre, ya que la película arenga a la lucha contra Oriente. El pobre Zack Snyder (un director que no sabe que una adaptación cinematográfica no es un calco) puede que no supiera las críticas que iba a levantar con esta película desde distintos sectores, o que simplemente pensara en la pasta gansa que se iba a embolsar, pero lo que está claro es que ejecutó un filme ciertamente militarista y xenófobo.
* A ver, no os engañeis, no quiero crucificar a 300, pero es un ejemplo claro para mostrar de lo que estoy hablando. Si el comentario de la película parece hiperbólicamente negativo es porque quiero remarcar lo que representa dentro de su propio tiempo.
En definitiva, no os dejeis engañar, una película ambientada en cualquier época histórica habla más de las preocupaciones de su propio tiempo que de la realidad histórica que pretende presentarnos.
*Que conste en acta que no he visto todas las películas de las que he hablado y no tengo mucha prisa por hacerlo jeje
*Que conste en acta que no he visto todas las películas de las que he hablado y no tengo mucha prisa por hacerlo jeje












