Lecturas

sábado, 26 de marzo de 2016

Reservoir Dogs

Con una conversación acerca de la música de Madonna comienza la ópera prima de Quentin Tarantino. Esto ya anticipa el marcado carácter pop de toda su filmografía, con continuas referencias a elementos de la cultura popular estadounidense. Este primer diálogo, aparentemente intrascendente, nos sirve a modo de introducción, podríamos decir que es el planteamiento de la historia, en el que se establecen las relaciones entre los personajes, y sobre todo, que sirve como contrapunto al esperpéntico final con el que cierra la película. Se  ha insinuado incluso que esta primera escena toma su referencia principal del episodio bíblico de la última cena, por el hecho de que uno de los apóstoles traiciona al mesías, que en este caso está personificado en la figura del capo Joe.


_ ¿Quién no ha puesto?
_ El Señor Rosa.        
_ ¿Y por qué no?        
_ No cree en eso.          
A partir de ese momento, la escena cierra con un barrido en negro y continúa con la emisión de los supersonidos de los 70 de K-Billy, concretamente con la canción Little Green Bag, de George Baker. Inolvidable tema que adquiere una nueva dimensión fusionándose con la escena en la que aparecen todos los miembros de la banda caminando en cámara lenta. Si hay algo que Tarantino sabe hacer bien es que sus películas molen, y en esta lo consigue entre otras cosas gracias a su genial banda sonora.



Con esta película, estrenada en 1991, se introducen nuevas fórmulas narrativas en el Hollywood contemporáneo. Tarantino, en este caso, prescinde de una narración lineal y opta, como será paradigmático en su cine, por el relato fragmentado, el cual debe ser montado por el espectador. Así mismo, introduce por primera vez sus fabulosos diálogos, que sin ser especialmente relevantes para la trama (que en la mayor parte de los casos es muy simple) ayudan al espectador a compenetrarse con los personajes y a entrar en su mundo. Esto es algo que Tarantino también hace muy bien y que tiene su génesis en esta película: crear mundos únicos, que, alejados de la realidad, se rigen por sus propias reglas.

La trama de la película pivota alrededor de la traición y la inseguridad. Al igual que ya comenté de Hatefull Eight, esto es lo que genera incertidumbre ya no sólo entre los personajes, sino también en el espectador, aunque aquí Tarantino mantiene al espectador en menor tensión que en su última película, ya que prefiere "jugar" con sus personajes como un Dios cruel. Sin embargo, el sentimiento de claustrofobia es aquí el mismo en Los Odiosos Ocho (los cacofónicos ocho más bien), pues la acción se desarrolla también en este caso en un ambiente cerrado.

¿Es que soy el único profesional aquí? Joder, os comportáis como negros.
¿Habéis trabajado alguna vez con negros?
Siempre están diciendo que se van
a matar.

-Señor Rosa-
Es paradójico que Tarantino sea ahora mismo uno de los directores más reputados de Hollywood y se haya ganado un puesto en la Historia del cine, ya que al principio de su carrera le costó muchísimo que le concedieran financiación para su película. Participó en la escritura de varios guiones (algo que también es común en su cine, sólo dirige las películas que él mismo escribe, lo que le convierte en un autor total) hasta que presentó a una productora el guión de Reservoir Dogs. La productora aceptó financiar su película, pero sólo si cambiaba algunos elementos del filme. Tarantino, como es habitual en los genios chiflados, no aceptó hacerlo y al final consiguió que actores de la talla de Harvey Kittel (que interpreta al Sr. Blanco en la película) le financiaran. Finalmente con 40.000 $ sacó adelante la película, una miseria para una película hollywoodiense. El éxito de la misma fue increíble tanto para crítica como para público, lo que le granjeó a Tarantino un nombre dentro de la industria.

Ésta es mi película favorita de Tarantino por varias razones:

- El director muestra por primera vez sus fabulosas habilidades como guionista y dialoguista, generando conversaciones únicas.

- Unos personajes únicos y bien construidos que quedan para el recuerdo y unas acojonantes interpretaciones por parte de Tim Roth, Michael Madsen, Steve Buscemi y Harvey Kittel.

- Una memorable banda sonora que se graba a fuego en la memoria colectiva.

- Un empleo esperpéntico de la violencia que se aleja de toda lógica.

- Una trama que introduce flashbacks y capítulos, huyendo de las formas tradicionales de narración.

- Es la primera película de mi director favorito, y por eso, la génesis de una filmografía que me encanta (esto ya es más subjetivo y personal).

En definitiva, una joyita del año 1991, os la recomiendo encarecidamente si no la habéis visto y si la habéis visto, volved a verla... ¡JODER!


Seguramente me deje algunas cosas en el tintero, pero bueno, es que he escrito la reseña rápido jeje.





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